Cien, cabezas mundo de Manuel Miguel en el Museo Barroco

Fuente: Erika Reyes / El Sol de Puebla

Las miradas de los rostros de estas esculturas parecen viajar más allá del cosmos para manifestarse en una realidad tangible.

La exposición Cien reúne un centenar de cabezas de cerámica en el Museo Internacional del Barroco. / Foto: Erik Guzmán / El Sol de Puebla

Entre asombro, dolor, miedo e incertidumbre, un centenar de cabezas de cerámica instaladas en el área de la fuente Vortex del Museo Internacional del Barroco parecen estar suspendidas en contemplación mientras el espectador recorre el lugar maravillado. Se trata de Cien, el trabajo más reciente del artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel.

Las miradas de los rostros de estas esculturas elaboradas por el artista en cerámica de alta temperatura parecen viajar más allá del cosmos para manifestarse en una realidad tangible a través de formas y color, como espejos del alma. Un viaje visual en el que los ecos internos se vuelven formas físicas.

En mil 800 metros cuadrados de extensión, el centenar de cabezas que se pueden apreciar, invita al espectador a un universo que va de lo figurativo a lo abstracto mediante la fusión de formas humanas y estructuras frías que evocan una fragilidad absoluta.

Piezas industriales o rudimentos antiguos que se construyen como puentes entre ideas y civilizaciones, el progreso como espejismo o fatal premonición, piel y metal, piedra y párpados; labios, ternura, asombro y vacío, muerte y vida”, se lee en el texto escrito por la curadora, Luz Emilia Aguilar Zinser.

Cada una de las cien cabezas está elevadas sobre soportes de herrería que se entrelazan en un conjunto de interpretaciones infinitas.

Las esculturas de Manuel Miguel exploran emociones humanas a través de formas y materiales como la cerámica y el metal. / Foto: Erik Guzmán / El Sol de Puebla

Tierra, agua, fuego, manos que moldean tridimensionales geografías del asombro, el dolor, el miedo, voluntad de abrir grietas en la espesura de las formas, para asomarse al abismo entre lo inmediato y lo sagrado”, agrega el texto.

La exposición reúne el trabajo de tres años de Manuel Miguel, quien utilizó diferentes técnicas escultóricas para realizar estos rostros que él llama cabezas-mundos.

La instalación invita a un recorrido entre lo figurativo y lo abstracto en un espacio de mil 800 metros cuadrados. / Foto: Erik Guzmán / El Sol de Puebla

Manuel Miguel es originario de la Sierra Norte de Oaxaca. Desde niño sintió el llamado a la plástica. Además de la escultura, trabaja la pintura y la gráfica, a través de técnicas mixtas utilizando óleo, acrílico y resinas, y materiales como cerámica, madera o metal.

Mediante su trabajo, promueve el desarrollo cultural en distintos espacios y fomenta el vínculo entre arte, educación y tejido social. Sus creaciones evidencian que el arte nace de la identidad local para trascender fronteras.