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Manuel Miguel abre paso a su obra en España

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/Manuel-Miguel-abre-paso-a-su-obra-en-Espana-20220603-0001.html

El artista oaxaqueño presentará por primera vez su obra en la Feria de Arte Independiente en Madrid del 10 al 12 de junio auspiciado por la Fundación Pons

El artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel está a días de llevar su obra a la Fundación Pons en el Barrio de Salamanca, en Madrid, España, en el marco de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM) del 10 al 12 de junio. Actualmente es uno de los pintores más importantes dentro de la cultura contemporánea en Oaxaca y ha presentado su obra de forma colectiva en casi 50 exposiciones a lo largo de la república y en el extranjero; sin embargo, esta es la primera vez que viajará y presentará su obra en solitario. 

Será una semana importante pues también tendrá la oportunidad de reunirse con importantes artistas como Belin, Antonyo y el colectivo Boa Misutra. En su visita también donará una obra a la Fundación Menudos Corazones. “Una cosa es mostrar mi obra ante un público general, pero también mostrarlo a los especialistas, con una visión crítica, con conocimiento más amplio en cuestiones técnicas y conceptos, es un reto (…) Aquí es dónde no pensé llegar porque el arte es complicado para integrarse a un mercado, una sociedad donde se demandan ciertos mensajes ya muy específicos”, platica el artista a El Economista.

“Hoy me siento satisfecho”, asegura, “porque proponer algo que tenga sentido, un mensaje, es difícil, muchas veces la subsistencia se impone, pero he tratado de que lo que yo genero a través de la plástica y las ideas que quiero proponer logren tocar los tejidos sensibles del espectador, llevarlos a un viaje interno, de microuniversos”. 

El artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel está a días de llevar su obra a la Fundación Pons en el Barrio de Salamanca, en Madrid, España, en el marco de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM) del 10 al 12 de junio. Actualmente es uno de los pintores más importantes dentro de la cultura contemporánea en Oaxaca y ha presentado su obra de forma colectiva en casi 50 exposiciones a lo largo de la república y en el extranjero; sin embargo, esta es la primera vez que viajará y presentará su obra en solitario. 

Será una semana importante pues también tendrá la oportunidad de reunirse con importantes artistas como Belin, Antonyo y el colectivo Boa Misutra. En su visita también donará una obra a la Fundación Menudos Corazones. 

“Una cosa es mostrar mi obra ante un público general, pero también mostrarlo a los especialistas, con una visión crítica, con conocimiento más amplio en cuestiones técnicas y conceptos, es un reto (…) Aquí es dónde no pensé llegar porque el arte es complicado para integrarse a un mercado, una sociedad donde se demandan ciertos mensajes ya muy específicos”, platica el artista a El Economista.

“Hoy me siento satisfecho”, asegura, “porque proponer algo que tenga sentido, un mensaje, es difícil, muchas veces la subsistencia se impone, pero he tratado de que lo que yo genero a través de la plástica y las ideas que quiero proponer logren tocar los tejidos sensibles del espectador, llevarlos a un viaje interno, de microuniversos”. 

Un camino de adversidades y la conexión con sus orígenes

Al hablar sobre sus orígenes, el artista nos permite llamarlo solo Manuel, entrar en confianza. Él nació el 20 de diciembre de 1985, en la comunidad de Teococuilco de Marcos Pérez, perteneciente al Distrito de Ixtlán de Juárez, cuna de ilustres y destacadas personalidades, ese lugar le daría sin querer su principal inspiración, misma que en un principio él no aceptaba.  “Uno de mis elementos principales es el colibrí, me identifico con la especie por un tema más espiritual”. Platica que, en su comunidad de la Sierra, en el tiempo de gestación, de estar en el vientre de la madre, los animales que se acercan a la casa son los guardianes que vienen a ofrecerte sus habilidades, “en mi caso fue el colibrí. Dice mi madre que un colibrí entró en la mañana y yo nací por la tarde, al día siguiente volvió a venir; luego mi abuela que era curandera me relaciona y asegura que yo iba a ser un colibrí en la vida”. 

Curiosamente Manuel no aceptó ese destino de pequeño, “como sabemos, en los pueblos, los famosísimos apodos son una especie de bullying, en mi caso me decían el ‘chuparrosa’ y nunca lo acepté, yo hubiera querido que viniera un toro o un jaguar, esto aprendido de los padres, que buscan esa formación, de tratar de lograr hijos fuertes y capaces, luego esa formación solo sirve para minimizar o clasificar a los demás”.

Fue hasta los 15 años cuando Manuel se libera de esa situación emigrando a los valles, enfrentando nuevos retos, pues él no hablaba bien el español, ya que su lengua materna es el zapoteco. Pero a los 26 años su vida dio un giro, cuando decide dedicarse al arte como profesión y forma de vida, en ese momento el colibrí vuelve a manifestarse. “Llega en forma de manchas, de colores, inconscientemente es una voz interna que me decía ‘aquí estoy quiero salir y ser libre, quiero conducirte’, así es como vuelvo a conectar con mis orígenes”. Compartir por Linkedin

El artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel está a días de llevar su obra a la Fundación Pons en el Barrio de Salamanca, en Madrid, España, en el marco de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM) del 10 al 12 de junio. Actualmente es uno de los pintores más importantes dentro de la cultura contemporánea en Oaxaca y ha presentado su obra de forma colectiva en casi 50 exposiciones a lo largo de la república y en el extranjero; sin embargo, esta es la primera vez que viajará y presentará su obra en solitario. 

Será una semana importante pues también tendrá la oportunidad de reunirse con importantes artistas como Belin, Antonyo y el colectivo Boa Misutra. En su visita también donará una obra a la Fundación Menudos Corazones. 

“Una cosa es mostrar mi obra ante un público general, pero también mostrarlo a los especialistas, con una visión crítica, con conocimiento más amplio en cuestiones técnicas y conceptos, es un reto (…) Aquí es dónde no pensé llegar porque el arte es complicado para integrarse a un mercado, una sociedad donde se demandan ciertos mensajes ya muy específicos”, platica el artista a El Economista.

“Hoy me siento satisfecho”, asegura, “porque proponer algo que tenga sentido, un mensaje, es difícil, muchas veces la subsistencia se impone, pero he tratado de que lo que yo genero a través de la plástica y las ideas que quiero proponer logren tocar los tejidos sensibles del espectador, llevarlos a un viaje interno, de microuniversos”. 

Un camino de adversidades y la conexión con sus orígenes

Al hablar sobre sus orígenes, el artista nos permite llamarlo solo Manuel, entrar en confianza. Él nació el 20 de diciembre de 1985, en la comunidad de Teococuilco de Marcos Pérez, perteneciente al Distrito de Ixtlán de Juárez, cuna de ilustres y destacadas personalidades, ese lugar le daría sin querer su principal inspiración, misma que en un principio él no aceptaba.  

“Uno de mis elementos principales es el colibrí, me identifico con la especie por un tema más espiritual”. Platica que, en su comunidad de la Sierra, en el tiempo de gestación, de estar en el vientre de la madre, los animales que se acercan a la casa son los guardianes que vienen a ofrecerte sus habilidades, “en mi caso fue el colibrí. Dice mi madre que un colibrí entró en la mañana y yo nací por la tarde, al día siguiente volvió a venir; luego mi abuela que era curandera me relaciona y asegura que yo iba a ser un colibrí en la vida”. 

Curiosamente Manuel no aceptó ese destino de pequeño, “como sabemos, en los pueblos, los famosísimos apodos son una especie de bullying, en mi caso me decían el ‘chuparrosa’ y nunca lo acepté, yo hubiera querido que viniera un toro o un jaguar, esto aprendido de los padres, que buscan esa formación, de tratar de lograr hijos fuertes y capaces, luego esa formación solo sirve para minimizar o clasificar a los demás”.

Fue hasta los 15 años cuando Manuel se libera de esa situación emigrando a los valles, enfrentando nuevos retos, pues él no hablaba bien el español, ya que su lengua materna es el zapoteco. Pero a los 26 años su vida dio un giro, cuando decide dedicarse al arte como profesión y forma de vida, en ese momento el colibrí vuelve a manifestarse. “Llega en forma de manchas, de colores, inconscientemente es una voz interna que me decía ‘aquí estoy quiero salir y ser libre, quiero conducirte’, así es como vuelvo a conectar con mis orígenes”. 

Hoy, asegura, juega con esta libertad, sin tener conflicto de si va a funcionar o no, “esto ha venido a ser una suma del día a día, experimentar, con prueba y error, intentar todos los días a veces con inspiración, a veces sin ella, pero todo forma parte de esta forma de vida y del cúmulo de experiencias a lo largo de ella”. 

Manuel antes de ser pintor fue chalán de albañilería, carpintería, plomería, sastrería, lavador de carros, en aquel momento renegaba, pero “si yo hubiera sabido que tarde o temprano todos esos oficios me iban a servir para poder generar una carrera de escultor, pintor, gráfico, un artista plástico, todo lo hubiera aprovechado más, pues en su momento todos esos trabajos los tuve que pasar para sobrevivir, hoy son un cimiento muy importante en esta carrera”.  

Él es el tercero de cuatro hermanos, con padres campesinos, asegura que cuando nace un varón en la familia es fiesta porque es el que viene a aligerar las tareas del campo, y el padre tiene la obligación de enseñarle al hijo a sembrar, labrar la tierra, “yuntar” a los animales, “ese era mi destino, ser un campesino, si yo le hubiera dicho en ese momento a mi padre que quería ser artista, hubiera recibido dos o tres chingadazos, eso no es fácil en las comunidades y lo entiendo porque no es fácil enfrentarse a tantos retos”.“Cuando le dije a mi padre que quería estudiar, para él fue un balde de agua fría me dijo: ‘estás bien pendejo de tu cabeza, tú vas a aprender a cultivar’, por eso tuve que migrar a los 15 años, incluso desde niño, cuando cuidaba a los animales, llevaba un lápiz y una hoja para dibujar, pero nunca pensé que sería mi forma de vida”. 

“Hoy es mi primera vez que salgo como expositor individual al extranjero, estoy digiriéndolo, sé que me voy a enfrentar a una cultura muy cultivada en el ámbito del arte, son referentes de la historia del arte, Europa fue la cuna de varias corrientes, para mí llevar mi trabajo y estar físicamente respaldando mi obra me da temor, pero también tengo la seguridad de decir que hay mucho trabajo, con técnica y conceptualmente tiene fuerza. Hoy la vida nos está poniendo aquí y creo que estoy preparado”, concluye.  

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Manuel Miguel: Arte y compromiso social que florecen en la Sierra Oaxaqueña

La sierra oaxaqueña esconde enigmas para compartir con la sociedad. Para Manuel Miguel el arte atañe a la observación constante, como un libro para leerse todos los días.

Ese libro que Manuel encontró dentro de una biblioteca en su comunidad, liberó todo su contenido creativo, como si un oráculo provocador le susurrara. Un mensajero ausente cuya frase más célebre: “Que la muerte es democrática, desató la furia creativa de aquel joven de Teocucuilco de Marcos Pérez, Oaxaca; que inquieto entre la cosecha comenzaba a generar sus primeros trazos sobre la tierra.

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Hablamos con el pintor y escultor oaxaqueño Manuel Miguel sobre arte, filantropía y el culto a los muertos

El artista oaxaqueño Manuel Miguel comparte su visión del arte, la filantropía y el Día de los Muertos. Con más de 80 exposiciones internacionales, su obra fusiona tradición, espiritualidad y experimentación escultórica.

Con motivo de su participación en la exposición colectiva Colores de México, entrevistamos al artista oaxaqueño Manuel Miguel. La muestra, inaugurada el 31 de octubre de 2025 en el Palacio del Infante Don Luis de Boadilla del Monte, podrá visitarse hasta el domingo 9 de noviembre.

Manuel Miguel es un pintor y escultor oaxaqueño nacido en Teococuilco de Marcos Pérez, una comunidad de la sierra norte del estado de Oaxaca (México).

Con doce años de trayectoria en el mundo del arte, ha participado en más de 80 exposiciones, tanto individuales como colectivas, a nivel nacional e internacional (Japón, España, Suiza, Alemania, Italia, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Chile, etc.). Su obra se ha expuesto en centros culturales, museos, embajadas, prestigiosas galerías, ferias de arte y espacios públicos. 

Actualmente trabaja principalmente en proyectos escultóricos, ya que siente fascinación por la escultura en sus diferentes materiales y su objetivo es convertirse en escultor monumental.

Profesa la filantropía y el altruismo, y le gusta estar en constante experimentación para descubrir cada vez más los tejidos profundos de cada ser vivo.

¿Cuál es el punto de unión de esta exposición colectiva Colores de México que reúne a cuatro artistas de este país?

La unión que existe entre estos cuatro artistas es la amistad. Tres de nosotros vivimos en Oaxaca y la maestra Maru Castillo, a quien conocimos en esta exposición, en Madrid. Cada vez que se da la oportunidad, la convivencia se hace más constante en la comunidad de Oaxaca. Hace ya siete años que una promotora y corredora de arte, Iliana Salazar, decidió promocionarnos tanto en Ciudad de México como en Madrid, ciudades entre las que existen muchos vínculos y que ha dado origen a esta exposición en el Palacio del Infante Don Luis. Iliana está conectada con una comunidad de mexicanos residentes en Boadilla del Monte y con el alcalde de esta localidad, quien nos invitó a llevar a cabo esta exposición con ocasión de la festividad el Día de los Muertos.

El Día de los Muertos es una festividad muy especial para los mexicanos. ¿Su obra está muy influida por este culto a la muerte?

Sí, la mayor parte de mi obra siempre trata de generar un discurso sobre las tradiciones y costumbres de mi identidad desde una óptica contemporánea para el espectador.

El Día de los Muertos es una fiesta en homenaje a nuestros difuntos, cuyas almas, según las creencias prehispánicas, regresan a visitarnos. Por eso, en mi obra siempre están presentes las vivencias cotidianas de Oaxaca y de mi entorno, así como mis orígenes zapotecos.

¿Qué tipo de pintura es la suya? ¿Cómo definiría su estilo?

Mi concepto artístico se basa en el constructivismo lineal y los tejidos internos. 

¿Y en cuanto a la temática y las técnicas empleadas?

Los temas van surgiendo de la vida cotidiana. No me gusta personalizar mi obra con un título; por el contrario, siempre hago series sobre un mismo tema agotando todas las posibilidades en torno a una idea.

Utilizo acrílico para empezar una obra y lo culmino con óleo para crear una técnica mixta. .Pinto, dibujo, hago esculturas en metales, cerámica, bronces, resinas, madera, hormigón y materiales reciclados.

Usted ha participado en muchas exposiciones y además se dedica a promocionar el arte oaxaqueño y mexicano por todo el mundo. Cuándo y cómo nació esta vocación.

En primer lugar, me gusta el tema de la filantropía y el altruismo; me encanta ayudar, ya que siempre he considerado que el ser humano debe compartir para entenderse a sí mismo.

Siempre he pensado que en esta corta existencia hay que sumar todo lo que se pueda en vez de restar. Ayudar a las nuevas generaciones que se inician en el mundo del arte genera un vínculo de energías positivas que perdurará para siempre. Tenemos que proporcionarles las herramientas para que expresen su visión artística, como en su día nos las proporcionaron a nosotros. Ayudar al prójimo es estar vivo.

⁠¿Qué le sirve de inspiración en su obra?

Son muchos los factores que me inspiran y cambian cada día. Nunca me aferro a un solo momento, sino que dejo fluir cada instante, esas emociones y esos sentimientos que vibran en mí y que despiertan algo tan pequeño o tan grande que me sorprenda o despierte mi curiosidad por el porqué. Por ejemplo, ver una hoja es algo común, pero cuando la analizas, ves todo un mundo de tejidos que se van desvaneciendo en sus dimensiones: ese universo interior que nadie mira, pero que existe cuando lo observas. O cuando veo grandes edificios en una gran ciudad y me asombra la gran capacidad que posee el ser humano. Por eso, mi obra consiste precisamente en llevar al espectador a un viaje interno a la materia de la que están hechos los seres vivos, ya que considero que somos un universo dentro de otro universo.

¿Cómo ve el panorama artístico mexicano y el internacional? ¿Hay concomitancias entre ambos?

El arte mexicano tiene una fuerte presencia en el mundo gracias a las obras de grandes artistas mexicanos que marcaron un hilo esencial en nuestra cultura, un legado que otros artistas mantienen en la actualidad a través de sus propias propuestas. Todo está conectado, ya que todos estamos bajo la influencia de la historia y los acontecimientos. México está conectado con el mundo y el mundo con México, y sobre todo con sus artistas.

A qué se refiere con estas palabras que hemos rescatado de sus redes sociales: Un diálogo entre la mente y las manos, entre la paciencia y el tiempo. Un intento de comprender lo que aún no tiene nombre, pero ya habita en la mente.Una conexión entre el interior y el exterior

Que tiene que haber un equilibrio. Parto de este dicho mexicano: «Hasta no ver, no creer». El ser humano solo cree en lo que ve físicamente porque existe para él, porque es algo tangible y palpable, y se olvida de su espiritualidad. Pero, cuando empieza a tener vacíos espirituales, se da cuenta de que lo físico no le basta para sentirse realizado, por eso debe ser equilibrado. No solo debe cultivar la mente, sino también el alma, para que su exterior fluya y genere un entorno de bienestar. Debe extender la mano para construir, con paciencia, un legado útil para las nuevas generaciones. Somos seres de luz y energía, y atraemos lo que deseamos. Porque somos tejedores y lo que pensamos lo tejemos a escalas microscópicas o macroscópicas. Todo empieza por una sola idea o un sentimiento; así se teje la vida. Solo somos un punto dentro del universo. Y de aquí partimos. 

⁠Tras esta exposición, ¿cuáles son sus proyectos más inmediatos?

Tengo varios proyectos a corto plazo. Por un lado, participo en la Feria Internacional Arte Capital, que se celebra del 13 al 17 de noviembre en el WTC de la Ciudad de México. A finales de noviembre, participaré en una exposición colectiva de artistas oaxaqueños en Valparaíso (Chile). También tengo una exposición en Querétaro, otra en Puebla y una exposición individual el 5 de diciembre en Cuernavaca, Morelos. Como ve, muchos proyectos.