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Forbes / Manuel Miguel: seguimos la línea que conecta el universo interior del artista de la Sierra Norte de Oaxaca

Fuente: https://forbes.com.mx/manuel-miguel-seguimos-la-linea-que-conecta-el-universo-interior-del-artista-de-la-sierra-norte-de-oaxaca/

Visitamos en Oaxaca el atelier del artista plástico Manuel Miguel, uno de los favoritos del Estado, para conversar sobre su proceso creativo, su nueva exploración estética y los proyectos que marcarán su 2026 entre museos, cerámica y una reflexión profunda sobre el tejido de la vida.

En el taller de Manuel Miguel, a media hora en camioneta desde el centro de la bella Oaxaca, la obra parece expandirse en múltiples direcciones al mismo tiempo. En un rincón se apilan piezas de cerámica listas para viajar a un museo; en otro, estructuras metálicas que aún conservan el olor del hierro trabajado; sobre una mesa descansan cuadernos de dibujo donde líneas rectas, entramados y figuras orgánicas comienzan a delinear la próxima etapa de su trabajo.

El artista, originario de la Sierra Norte de Oaxaca, creció entre los paisajes montañosos y la vida comunal zapoteca de Teococuilco de Marcos Pérez, un entorno donde la naturaleza, la comunidad y los ciclos del tiempo forman parte de la experiencia cotidiana. Antes de que existieran los lienzos o los pinceles, sus primeras imágenes surgieron directamente sobre la tierra.

El maestro Manuel Miguel, presentó a Forbes su trabajo de forma y color en las instalaciones de su atelier a media hora de Oaxaca centro. Fotos Forbes México Staff.

“De niño dibujaba con una vara o con la punta de un machete sobre la tierra húmeda”, recuerda. “Era una forma muy natural de marcar la superficie, de seguir la luz sobre la montaña y ver cómo el paisaje cambiaba”, menciona a medida que comenzamos a explorar los diferentes salones de su orgánico atelier.

Y aquellas primeras líneas terminarían convirtiéndose en el eje conceptual de una obra que hoy transita entre pintura, escultura y gráfica, y que se caracteriza por una exploración constante de materiales y lenguajes, lo que lo define como un propio artista plásticos de los muchos que se erigen en la hermosa Oaxaca.

Su formación se desarrolló en diálogo con algunos de los artistas más relevantes de Oaxaca, entre ellos Alejandro Santiago, Maximino Javier, Rosendo Pinacho, Emiliano López, Armando Guerrero y Amador Montes. Y más que una educación académica tradicional, fue un proceso de aprendizaje directo en talleres, conversaciones y proyectos colectivos.

“Aprendí viendo, observando, leyendo y experimentando constantemente”, explica. “Se puede decir que soy autodidacta, pero también el conocimiento se va adquiriendo a través de los maestros, de trabajar con ellos y entender cómo se construye una obra”, confía a Forbes México.

Pero una etapa particularmente importante de su vida artística fue su paso por la restauración. “Tuve tres años en restauración y ahí sí trabaje con un maestro en toda la extensión de la palabra”, dice. “Él tuvo la paciencia de enseñarme los procesos técnicos que existen en el arte desde la pintura rupestre hasta el arte conceptual contemporáneo”.

La nueva exploración: de la línea orgánica a la línea recta

A sus 40 años, Manuel Miguel confiesa que se encuentra en un momento de transición estética. La línea —elemento central de su obra— está cambiando de dirección. “Ahorita estoy en un proceso técnico de experimentación”, explica mientras señala algunas de las piezas en desarrollo. “Antes jugaba mucho con líneas en movimiento, líneas más curvadas, como si fueran tejidos o hilos de estambre”.

Esa etapa estaba profundamente ligada a la idea del tejido natural y social. “Era como si las líneas se entrelazaran entre sí, creando una especie de trama orgánica”. Ahora, sin embargo, su mirada se dirige hacia una estructura distinta.

La entrevista abordó todas las facetas artísticas del plástico. 1Fotos Forbes México Staff.

“Estoy tratando de trabajar con líneas más rectas, más ligeras, pero diversificando mucho más el color”, explica. “Sigo jugando con los mismos elementos que siempre han estado en mi composición plástica: el colibrí, las barcas, ciertos símbolos que aparecen constantemente”.

No obstante, confiesa que la exploración también se ha abiertohacia territorios más abstractos “Estoy haciendo algo de abstracción también. Es un proceso de ir madurando la idea durante este 2026. Esa es la nueva propuesta que quiero plantear hacia el mercado”.

En cuanto a la sorpresa que nos llevamos con el amplio y modular espacio de trabajo del artista, refleja su método creativo: no existe una sola técnica dominante. Como en su lugar o santuario donde surgen sus obras, en su práctica conviven pintura, escultura, cerámica, grabado y dibujo.

“Siempre trato de equilibrar las dos partes”, dice. “Llega un momento en que la pintura me bloquea y entonces me refugio en la escultura”. Es que el proceso le funciona casi como una respiración creativa. “Cuando me bloqueo en la escultura, regreso a la pintura. Una cosa te abre la posibilidad de la otra”. 

Miguel no cree en la idea romántica de la inspiración asociada a un paisaje o a un momento específico. “No soy muy romántico en ese sentido de decir: necesito estar en cierto lugar para inspirarme. Todo tiene que suceder aquí en el taller”. 

Por eso su estudio se convierte en un laboratorio donde cada material ofrece una puerta distinta.“Cuando mi mente se satura de color, busco el dibujo en blanco y negro, o una gama de grises”, explica. “Y cuando ya no quiero saber nada de eso y necesito algo más físico, algo que pueda tocar, entonces trabajo con cerámica o con metal”.

En este sentido y a la intensa tarea de trabajar con metal, dice, “estás ahí soldando, quitando, poniendo, quemándote con la soldadura… y ese dolor duele, pero es rico al mismo tiempo. Te permite sentir que estás vivo”.

Las exposiciones que marcarán su 2026

Catalogado por muchos de sus compradores como uno de los artistas más importantes del Estado, el calendario del maestro Manuel Miguel para este año incluye varias exposiciones importantes.

Vale decir que en enero inauguró una muestra en la Ciudad de México en la galería Arte Capital, “fue la exposición con la que abrí el 2026”, comenta.

En tanto su siguiente proyecto llegará el 19 de abril en el Museo Internacional del Barroco de Puebla, donde presentará una colección de 100 piezas de cerámica. “Voy a llevar cien cerámicas, cien piezas”, explica. “Es un trabajo muy intenso que estoy preparando ahora mismo”.

Un mes más tarde, el 29 de mayo, presentará en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo Indígena de Cuernavaca una instalación escultórica de gran escala titulada Dependencia y el proyecto tiene su origen en una reflexión ecológica. “Habla sobre la importancia de ciertas especies dentro del ecosistema, especialmente los animales polinizadores”, explica. “En particular la abeja”.

Las abejas, uno de los leit motifs de sus obras. Fotos Forbes México Staff.

Para el artista, la supervivencia de estos insectos es clave para el equilibrio del planeta.“Si la abeja desaparece, prácticamente colapsa el sistema. Sin polinización no hay germinación, sin germinación no hay plantas, ni frutos, ni verduras”.

Sobre la obra hay que detallar que está compuesta por 32 esferas suspendidas, cada una representando un estado de la República mexicana. “Cada esfera simboliza la diversidad geográfica y ecológica de nuestro país”, explica. “La idea es que alguien de Nayarit, por ejemplo, vea una esfera y diga: esto se parece a mi paisaje”.

Pero el proyecto va más allá de la geografía. “Las esferas suspendidas representan el equilibrio de todo lo efímero. La vida es un instante: hoy vemos la luz y mañana tal vez ya no”.

El universo dentro de nosotros

Durante nuestro diálogo que abarcó unas tres horas, e incluso misma cantidad de un mezcal delicioso, el maestro Miguel explica que gran parte de su reflexión artística gira en torno a una idea recurrente: el ser humano como un universo en miniatura. “Siempre he dicho algo: somos un punto lineal dentro de un espacio”, explica.

Para ilustrarlo, recurre a una imagen biológica. “Ese punto lineal es un espermatozoide. Algo que casi no ves, pero que necesita un universo para gestarse”. Desde esa perspectiva, cada organismo contiene un sistema infinito de estructuras. “Desde la punta de los pies hasta el cabello tenemos microcélulas vivas que no vemos, pero están ahí”.

En su obra, ese principio se traduce en entramados de líneas y estructuras que evocan sistemas invisibles. “Todo este mundo de líneas y de tejidos en mi trabajo es precisamente eso: una manera de explicar cómo está compuesto nuestro sistema, nuestra sociedad”, y para él, el concepto de tejido es universal: “Existe el tejido social, el tejido arquitectónico, el tejido emocional, el tejido intelectual… todo parte de una línea”.

Sobre los leit motifs que caracterizan al artista oaxaqueño, uno de los símbolos más reconocibles en su obra es el colibrí, un animal profundamente presente en la cosmovisión mesoamericana Pero en su caso, el vínculo es personal, “desde que nací me dijeron que mi tona era el colibrí”, explica.

El tono —o tona— es el animal espiritual que acompaña a una persona desde el nacimiento. Sin embargo, en el maestro durante años esa conexión fue conflictiva. “De niño me decían chuparrosa”, recuerda entre risas. “Y yo lo odiaba. Siempre renegaba de esa parte”. 

El apodo formaba parte de las dinámicas sociales de los pueblos, porque “wn los pueblos hay muchos apodos. Dependen mucho del carácter o de lo que la gente ve en ti”, pero con el tiempo, el símbolo adquirió otro significado. “Fue cuando empecé a desarrollar mi trabajo artístico que  entendí que el colibrí representa una conexión espiritual muy fuerte”, y por ello hoy aparece como un motivo recurrente en su obra.

Arte, conocimiento y tecnología

Dentro de los innumerables tópicos de nuestra charla, el maestro Miguel observa con atención los cambios que la tecnología está generando en el mundo creativo. “La inteligencia artificial ya está sustituyendo muchas cosas”, reconoce, pero para él la clave no está en rechazarla, sino en comprenderla. “Es una herramienta que, si se sabe utilizar, puede facilitar muchas cosas. Pero también puede llevarte a un precipicio si dejas de ser creativo”.

La curiosidad, dice, debe permanecer activa y “el ser humano tiene que preguntarse constantemente por qué ocurren las cosas”. Ese cuestionamiento permanente también forma parte del proceso artístico. “No es lo mismo lo que pensaste ayer que lo que estás pensando hoy. Incluso en una hora tu pensamiento puede cambiar”.

Durante los últimos cinco años, el artista ha intensificado su presencia internacional con exposiciones en Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, España, Inglaterra, Suiza, Italia, Alemania, Cuba y Perú, y su crecimiento ha sido gradual.

“La primera exposición en España no vendí nada”, recuerda con franqueza. “La segunda vendí una pieza. La tercera dos o tres”. La constancia terminó dando resultados. “En la cuarta exposición ya vendí siete u ocho piezas. Y fuera de las exposiciones también se están moviendo obras en galerías”.

Para 2026, el horizonte parece ampliarse aún más. “Hay cinco proyectos para que la obra entre directamente a cinco museos importantes de México”, adelanta.

Aunque otra de las rutas que el artista empieza a explorar es la expansión de su obra hacia objetos y diseño. “Ya hay proyectos para digitalizar la obra y empezar a intervenir productos”, revela.

En el pasado ha realizado algunos diseños para marcas de mezcal en ediciones limitadas, aunque todavía no ha desarrollado una línea propia. “Han sido intervenciones pequeñas, veinte o treinta piezas. No algo de diez mil botellas todavía”, pero la idea ya está sobre la mesa. “En el futuro me gustaría hacer chamarras, camisas o productos donde la obra esté presente, pero siempre con la marca registrada”.

En su taller de Oaxaca, rodeado de líneas que se multiplican como redes orgánicas, el maestro Manuel Miguel sigue explorando la misma pregunta que lo ha acompañado desde niño: “Somos un pequeño universo dentro del universo”, dice, y en su obra, como en la vida misma, todo comienza con una sola línea.

El recorrido al atelier del maestro Manuel Miguel finalizó con un momento familiar enriquecedor para todos los presentes. Forbes México Staff.

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El Economista / Manuel Miguel abre paso a su obra en España

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/Manuel-Miguel-abre-paso-a-su-obra-en-Espana-20220603-0001.html

El artista oaxaqueño presentará por primera vez su obra en la Feria de Arte Independiente en Madrid del 10 al 12 de junio auspiciado por la Fundación Pons

El artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel está a días de llevar su obra a la Fundación Pons en el Barrio de Salamanca, en Madrid, España, en el marco de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM) del 10 al 12 de junio. Actualmente es uno de los pintores más importantes dentro de la cultura contemporánea en Oaxaca y ha presentado su obra de forma colectiva en casi 50 exposiciones a lo largo de la república y en el extranjero; sin embargo, esta es la primera vez que viajará y presentará su obra en solitario. 

Será una semana importante pues también tendrá la oportunidad de reunirse con importantes artistas como Belin, Antonyo y el colectivo Boa Misutra. En su visita también donará una obra a la Fundación Menudos Corazones. “Una cosa es mostrar mi obra ante un público general, pero también mostrarlo a los especialistas, con una visión crítica, con conocimiento más amplio en cuestiones técnicas y conceptos, es un reto (…) Aquí es dónde no pensé llegar porque el arte es complicado para integrarse a un mercado, una sociedad donde se demandan ciertos mensajes ya muy específicos”, platica el artista a El Economista.

“Hoy me siento satisfecho”, asegura, “porque proponer algo que tenga sentido, un mensaje, es difícil, muchas veces la subsistencia se impone, pero he tratado de que lo que yo genero a través de la plástica y las ideas que quiero proponer logren tocar los tejidos sensibles del espectador, llevarlos a un viaje interno, de microuniversos”. 

El artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel está a días de llevar su obra a la Fundación Pons en el Barrio de Salamanca, en Madrid, España, en el marco de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM) del 10 al 12 de junio. Actualmente es uno de los pintores más importantes dentro de la cultura contemporánea en Oaxaca y ha presentado su obra de forma colectiva en casi 50 exposiciones a lo largo de la república y en el extranjero; sin embargo, esta es la primera vez que viajará y presentará su obra en solitario. 

Será una semana importante pues también tendrá la oportunidad de reunirse con importantes artistas como Belin, Antonyo y el colectivo Boa Misutra. En su visita también donará una obra a la Fundación Menudos Corazones. 

“Una cosa es mostrar mi obra ante un público general, pero también mostrarlo a los especialistas, con una visión crítica, con conocimiento más amplio en cuestiones técnicas y conceptos, es un reto (…) Aquí es dónde no pensé llegar porque el arte es complicado para integrarse a un mercado, una sociedad donde se demandan ciertos mensajes ya muy específicos”, platica el artista a El Economista.

“Hoy me siento satisfecho”, asegura, “porque proponer algo que tenga sentido, un mensaje, es difícil, muchas veces la subsistencia se impone, pero he tratado de que lo que yo genero a través de la plástica y las ideas que quiero proponer logren tocar los tejidos sensibles del espectador, llevarlos a un viaje interno, de microuniversos”. 

Un camino de adversidades y la conexión con sus orígenes

Al hablar sobre sus orígenes, el artista nos permite llamarlo solo Manuel, entrar en confianza. Él nació el 20 de diciembre de 1985, en la comunidad de Teococuilco de Marcos Pérez, perteneciente al Distrito de Ixtlán de Juárez, cuna de ilustres y destacadas personalidades, ese lugar le daría sin querer su principal inspiración, misma que en un principio él no aceptaba.  “Uno de mis elementos principales es el colibrí, me identifico con la especie por un tema más espiritual”. Platica que, en su comunidad de la Sierra, en el tiempo de gestación, de estar en el vientre de la madre, los animales que se acercan a la casa son los guardianes que vienen a ofrecerte sus habilidades, “en mi caso fue el colibrí. Dice mi madre que un colibrí entró en la mañana y yo nací por la tarde, al día siguiente volvió a venir; luego mi abuela que era curandera me relaciona y asegura que yo iba a ser un colibrí en la vida”. 

Curiosamente Manuel no aceptó ese destino de pequeño, “como sabemos, en los pueblos, los famosísimos apodos son una especie de bullying, en mi caso me decían el ‘chuparrosa’ y nunca lo acepté, yo hubiera querido que viniera un toro o un jaguar, esto aprendido de los padres, que buscan esa formación, de tratar de lograr hijos fuertes y capaces, luego esa formación solo sirve para minimizar o clasificar a los demás”.

Fue hasta los 15 años cuando Manuel se libera de esa situación emigrando a los valles, enfrentando nuevos retos, pues él no hablaba bien el español, ya que su lengua materna es el zapoteco. Pero a los 26 años su vida dio un giro, cuando decide dedicarse al arte como profesión y forma de vida, en ese momento el colibrí vuelve a manifestarse. “Llega en forma de manchas, de colores, inconscientemente es una voz interna que me decía ‘aquí estoy quiero salir y ser libre, quiero conducirte’, así es como vuelvo a conectar con mis orígenes”. Compartir por Linkedin

El artista plástico oaxaqueño Manuel Miguel está a días de llevar su obra a la Fundación Pons en el Barrio de Salamanca, en Madrid, España, en el marco de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM) del 10 al 12 de junio. Actualmente es uno de los pintores más importantes dentro de la cultura contemporánea en Oaxaca y ha presentado su obra de forma colectiva en casi 50 exposiciones a lo largo de la república y en el extranjero; sin embargo, esta es la primera vez que viajará y presentará su obra en solitario. 

Será una semana importante pues también tendrá la oportunidad de reunirse con importantes artistas como Belin, Antonyo y el colectivo Boa Misutra. En su visita también donará una obra a la Fundación Menudos Corazones. 

“Una cosa es mostrar mi obra ante un público general, pero también mostrarlo a los especialistas, con una visión crítica, con conocimiento más amplio en cuestiones técnicas y conceptos, es un reto (…) Aquí es dónde no pensé llegar porque el arte es complicado para integrarse a un mercado, una sociedad donde se demandan ciertos mensajes ya muy específicos”, platica el artista a El Economista.

“Hoy me siento satisfecho”, asegura, “porque proponer algo que tenga sentido, un mensaje, es difícil, muchas veces la subsistencia se impone, pero he tratado de que lo que yo genero a través de la plástica y las ideas que quiero proponer logren tocar los tejidos sensibles del espectador, llevarlos a un viaje interno, de microuniversos”. 

Un camino de adversidades y la conexión con sus orígenes

Al hablar sobre sus orígenes, el artista nos permite llamarlo solo Manuel, entrar en confianza. Él nació el 20 de diciembre de 1985, en la comunidad de Teococuilco de Marcos Pérez, perteneciente al Distrito de Ixtlán de Juárez, cuna de ilustres y destacadas personalidades, ese lugar le daría sin querer su principal inspiración, misma que en un principio él no aceptaba.  

“Uno de mis elementos principales es el colibrí, me identifico con la especie por un tema más espiritual”. Platica que, en su comunidad de la Sierra, en el tiempo de gestación, de estar en el vientre de la madre, los animales que se acercan a la casa son los guardianes que vienen a ofrecerte sus habilidades, “en mi caso fue el colibrí. Dice mi madre que un colibrí entró en la mañana y yo nací por la tarde, al día siguiente volvió a venir; luego mi abuela que era curandera me relaciona y asegura que yo iba a ser un colibrí en la vida”. 

Curiosamente Manuel no aceptó ese destino de pequeño, “como sabemos, en los pueblos, los famosísimos apodos son una especie de bullying, en mi caso me decían el ‘chuparrosa’ y nunca lo acepté, yo hubiera querido que viniera un toro o un jaguar, esto aprendido de los padres, que buscan esa formación, de tratar de lograr hijos fuertes y capaces, luego esa formación solo sirve para minimizar o clasificar a los demás”.

Fue hasta los 15 años cuando Manuel se libera de esa situación emigrando a los valles, enfrentando nuevos retos, pues él no hablaba bien el español, ya que su lengua materna es el zapoteco. Pero a los 26 años su vida dio un giro, cuando decide dedicarse al arte como profesión y forma de vida, en ese momento el colibrí vuelve a manifestarse. “Llega en forma de manchas, de colores, inconscientemente es una voz interna que me decía ‘aquí estoy quiero salir y ser libre, quiero conducirte’, así es como vuelvo a conectar con mis orígenes”. 

Hoy, asegura, juega con esta libertad, sin tener conflicto de si va a funcionar o no, “esto ha venido a ser una suma del día a día, experimentar, con prueba y error, intentar todos los días a veces con inspiración, a veces sin ella, pero todo forma parte de esta forma de vida y del cúmulo de experiencias a lo largo de ella”. 

Manuel antes de ser pintor fue chalán de albañilería, carpintería, plomería, sastrería, lavador de carros, en aquel momento renegaba, pero “si yo hubiera sabido que tarde o temprano todos esos oficios me iban a servir para poder generar una carrera de escultor, pintor, gráfico, un artista plástico, todo lo hubiera aprovechado más, pues en su momento todos esos trabajos los tuve que pasar para sobrevivir, hoy son un cimiento muy importante en esta carrera”.  

Él es el tercero de cuatro hermanos, con padres campesinos, asegura que cuando nace un varón en la familia es fiesta porque es el que viene a aligerar las tareas del campo, y el padre tiene la obligación de enseñarle al hijo a sembrar, labrar la tierra, “yuntar” a los animales, “ese era mi destino, ser un campesino, si yo le hubiera dicho en ese momento a mi padre que quería ser artista, hubiera recibido dos o tres chingadazos, eso no es fácil en las comunidades y lo entiendo porque no es fácil enfrentarse a tantos retos”.“Cuando le dije a mi padre que quería estudiar, para él fue un balde de agua fría me dijo: ‘estás bien pendejo de tu cabeza, tú vas a aprender a cultivar’, por eso tuve que migrar a los 15 años, incluso desde niño, cuando cuidaba a los animales, llevaba un lápiz y una hoja para dibujar, pero nunca pensé que sería mi forma de vida”. 

“Hoy es mi primera vez que salgo como expositor individual al extranjero, estoy digiriéndolo, sé que me voy a enfrentar a una cultura muy cultivada en el ámbito del arte, son referentes de la historia del arte, Europa fue la cuna de varias corrientes, para mí llevar mi trabajo y estar físicamente respaldando mi obra me da temor, pero también tengo la seguridad de decir que hay mucho trabajo, con técnica y conceptualmente tiene fuerza. Hoy la vida nos está poniendo aquí y creo que estoy preparado”, concluye.  

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La Jornada / Manuel Miguel: Arte y compromiso social que florecen en la Sierra Oaxaqueña

La sierra oaxaqueña esconde enigmas para compartir con la sociedad. Para Manuel Miguel el arte atañe a la observación constante, como un libro para leerse todos los días.

Ese libro que Manuel encontró dentro de una biblioteca en su comunidad, liberó todo su contenido creativo, como si un oráculo provocador le susurrara. Un mensajero ausente cuya frase más célebre: “Que la muerte es democrática, desató la furia creativa de aquel joven de Teocucuilco de Marcos Pérez, Oaxaca; que inquieto entre la cosecha comenzaba a generar sus primeros trazos sobre la tierra.

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Robb Report / Hablamos con el pintor y escultor oaxaqueño Manuel Miguel sobre arte, filantropía y el culto a los muertos

El artista oaxaqueño Manuel Miguel comparte su visión del arte, la filantropía y el Día de los Muertos. Con más de 80 exposiciones internacionales, su obra fusiona tradición, espiritualidad y experimentación escultórica.

Con motivo de su participación en la exposición colectiva Colores de México, entrevistamos al artista oaxaqueño Manuel Miguel. La muestra, inaugurada el 31 de octubre de 2025 en el Palacio del Infante Don Luis de Boadilla del Monte, podrá visitarse hasta el domingo 9 de noviembre.

Manuel Miguel es un pintor y escultor oaxaqueño nacido en Teococuilco de Marcos Pérez, una comunidad de la sierra norte del estado de Oaxaca (México).

Con doce años de trayectoria en el mundo del arte, ha participado en más de 80 exposiciones, tanto individuales como colectivas, a nivel nacional e internacional (Japón, España, Suiza, Alemania, Italia, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Chile, etc.). Su obra se ha expuesto en centros culturales, museos, embajadas, prestigiosas galerías, ferias de arte y espacios públicos. 

Actualmente trabaja principalmente en proyectos escultóricos, ya que siente fascinación por la escultura en sus diferentes materiales y su objetivo es convertirse en escultor monumental.

Profesa la filantropía y el altruismo, y le gusta estar en constante experimentación para descubrir cada vez más los tejidos profundos de cada ser vivo.

¿Cuál es el punto de unión de esta exposición colectiva Colores de México que reúne a cuatro artistas de este país?

La unión que existe entre estos cuatro artistas es la amistad. Tres de nosotros vivimos en Oaxaca y la maestra Maru Castillo, a quien conocimos en esta exposición, en Madrid. Cada vez que se da la oportunidad, la convivencia se hace más constante en la comunidad de Oaxaca. Hace ya siete años que una promotora y corredora de arte, Iliana Salazar, decidió promocionarnos tanto en Ciudad de México como en Madrid, ciudades entre las que existen muchos vínculos y que ha dado origen a esta exposición en el Palacio del Infante Don Luis. Iliana está conectada con una comunidad de mexicanos residentes en Boadilla del Monte y con el alcalde de esta localidad, quien nos invitó a llevar a cabo esta exposición con ocasión de la festividad el Día de los Muertos.

El Día de los Muertos es una festividad muy especial para los mexicanos. ¿Su obra está muy influida por este culto a la muerte?

Sí, la mayor parte de mi obra siempre trata de generar un discurso sobre las tradiciones y costumbres de mi identidad desde una óptica contemporánea para el espectador.

El Día de los Muertos es una fiesta en homenaje a nuestros difuntos, cuyas almas, según las creencias prehispánicas, regresan a visitarnos. Por eso, en mi obra siempre están presentes las vivencias cotidianas de Oaxaca y de mi entorno, así como mis orígenes zapotecos.

¿Qué tipo de pintura es la suya? ¿Cómo definiría su estilo?

Mi concepto artístico se basa en el constructivismo lineal y los tejidos internos. 

¿Y en cuanto a la temática y las técnicas empleadas?

Los temas van surgiendo de la vida cotidiana. No me gusta personalizar mi obra con un título; por el contrario, siempre hago series sobre un mismo tema agotando todas las posibilidades en torno a una idea.

Utilizo acrílico para empezar una obra y lo culmino con óleo para crear una técnica mixta. .Pinto, dibujo, hago esculturas en metales, cerámica, bronces, resinas, madera, hormigón y materiales reciclados.

Usted ha participado en muchas exposiciones y además se dedica a promocionar el arte oaxaqueño y mexicano por todo el mundo. Cuándo y cómo nació esta vocación.

En primer lugar, me gusta el tema de la filantropía y el altruismo; me encanta ayudar, ya que siempre he considerado que el ser humano debe compartir para entenderse a sí mismo.

Siempre he pensado que en esta corta existencia hay que sumar todo lo que se pueda en vez de restar. Ayudar a las nuevas generaciones que se inician en el mundo del arte genera un vínculo de energías positivas que perdurará para siempre. Tenemos que proporcionarles las herramientas para que expresen su visión artística, como en su día nos las proporcionaron a nosotros. Ayudar al prójimo es estar vivo.

⁠¿Qué le sirve de inspiración en su obra?

Son muchos los factores que me inspiran y cambian cada día. Nunca me aferro a un solo momento, sino que dejo fluir cada instante, esas emociones y esos sentimientos que vibran en mí y que despiertan algo tan pequeño o tan grande que me sorprenda o despierte mi curiosidad por el porqué. Por ejemplo, ver una hoja es algo común, pero cuando la analizas, ves todo un mundo de tejidos que se van desvaneciendo en sus dimensiones: ese universo interior que nadie mira, pero que existe cuando lo observas. O cuando veo grandes edificios en una gran ciudad y me asombra la gran capacidad que posee el ser humano. Por eso, mi obra consiste precisamente en llevar al espectador a un viaje interno a la materia de la que están hechos los seres vivos, ya que considero que somos un universo dentro de otro universo.

¿Cómo ve el panorama artístico mexicano y el internacional? ¿Hay concomitancias entre ambos?

El arte mexicano tiene una fuerte presencia en el mundo gracias a las obras de grandes artistas mexicanos que marcaron un hilo esencial en nuestra cultura, un legado que otros artistas mantienen en la actualidad a través de sus propias propuestas. Todo está conectado, ya que todos estamos bajo la influencia de la historia y los acontecimientos. México está conectado con el mundo y el mundo con México, y sobre todo con sus artistas.

A qué se refiere con estas palabras que hemos rescatado de sus redes sociales: Un diálogo entre la mente y las manos, entre la paciencia y el tiempo. Un intento de comprender lo que aún no tiene nombre, pero ya habita en la mente.Una conexión entre el interior y el exterior

Que tiene que haber un equilibrio. Parto de este dicho mexicano: «Hasta no ver, no creer». El ser humano solo cree en lo que ve físicamente porque existe para él, porque es algo tangible y palpable, y se olvida de su espiritualidad. Pero, cuando empieza a tener vacíos espirituales, se da cuenta de que lo físico no le basta para sentirse realizado, por eso debe ser equilibrado. No solo debe cultivar la mente, sino también el alma, para que su exterior fluya y genere un entorno de bienestar. Debe extender la mano para construir, con paciencia, un legado útil para las nuevas generaciones. Somos seres de luz y energía, y atraemos lo que deseamos. Porque somos tejedores y lo que pensamos lo tejemos a escalas microscópicas o macroscópicas. Todo empieza por una sola idea o un sentimiento; así se teje la vida. Solo somos un punto dentro del universo. Y de aquí partimos. 

⁠Tras esta exposición, ¿cuáles son sus proyectos más inmediatos?

Tengo varios proyectos a corto plazo. Por un lado, participo en la Feria Internacional Arte Capital, que se celebra del 13 al 17 de noviembre en el WTC de la Ciudad de México. A finales de noviembre, participaré en una exposición colectiva de artistas oaxaqueños en Valparaíso (Chile). También tengo una exposición en Querétaro, otra en Puebla y una exposición individual el 5 de diciembre en Cuernavaca, Morelos. Como ve, muchos proyectos.