Con más de 130 exposiciones en México, Estados Unidos, Alemania, Suiza y Japón, el joven artista Manuel Miguel ha consolidado en poco más de una década una obra tenaz y prolífica en escultura, gráfica y pintura de caballete.
Dentro de su trabajo con la cerámica de alta temperatura, destaca un centenar de cabezas reunidas bajo la voz de Cien. Un universo de lo figurativo a lo abstracto, donde la hibridación entre evocaciones de la morfología humana y las frías estructuras refieren a lo inerme: piezas industriales o rudimentos antiguos que se construyen como puentes entre ideas y civilizaciones, el progreso como espejismo o fatal premonición, piel y metal, piedra y párpados; labios, ternura, asombro y vacío, muerte y vida.
Los rostros-máscaras parecen suspendidos entre el murmullo y el grito, la plegaria y el canto… Ojos introspectivos que trascienden a lo infinito, enjambre de resonancias del inconsciente a la realidad común de formas y colores.
Cabezas-mundos, cada una en su base de herrería oaxaqueña, invitan a múltiples lecturas en un ensamble indivisible. Tierra, agua, fuego, manos que moldean tridimensionales geografías del asombro, el dolor y el miedo, voluntad de abrir grietas en la espesura de las formas, para asomarse al abismo entre lo inmediato y lo sagrado.
Luz Emilia Aguilar Zinser






AL CIEN es una instalación formada por cien cabezas de cerámica, pensada como una sola obra: un conjunto de cabezas que, en lugar de presentarse como objetos aislados, construyen un paisaje simbólico sobre la percepción, la transformación del ser y las posibilidades de lo humano. Cada pieza es distinta, pero juntas crean una presencia colectiva que transforma el espacio.
AL CIEN parte de la cabeza como territorio de pensamiento, memoria, percepción e identidad. A través de cien variaciones escultóricas, Manuel Miguel construye una reflexión sobre la condición humana y su transformación: rostros que parecen alterados por el tiempo, la emoción, la tecnología y la materia misma.
La serie dialoga con imaginarios posthumanos y biomecánicos, pero mantiene una raíz profundamente material: barro, fuego, estructura y oficio. El resultado es un conjunto de presencias híbridas, entre lo ancestral y lo futuro, entre lo orgánico y lo mecánico.
Más que representar individuos, la obra propone un campo de variaciones sobre una misma pregunta: qué nos constituye, qué nos transforma y qué permanece cuando la forma cambia.
FICHA TÉCNICA
Al Cien
Manuel Miguel
2024
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
Instalación escultórica compuesta por 100 piezas realizadas en cerámica de alta temperatura a 1280° y herrería. Cada pieza presenta una profundidad o diámetro aproximado de 35 cm y un peso estimado de 26 kg.
Materiales: Cerámica de alta temperatura a 1280° y herrería
* Las cien piezas de AL CIEN forman una unidad indivisible. Las piezas no funcionan como obras aisladas, sino como fragmentos de una estructura mayor. Por ello, el conjunto se traslada, exhibe y resguarda únicamente de manera integral, y no se contempla su venta individual.
Teococuilco de Marcos Pérez,
Ixtlán de Juárez, Oaxaca, México
1985
Manuel Miguel creció entre los paisajes zapotecas que inspiraron su lenguaje visual. Formado junto a maestros como Alejandro Santiago y Maximino Javier, desarrolla una obra que abarca pintura, escultura y gráfica, explorando materiales como metal, cerámica, madera y óleo. Su imaginario entrelaza naturaleza y espiritualidad, celebrando la creación colectiva y el vínculo entre arte, comunidad y educación.
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